El mes pasado recibíamos una carta de la Fracción de la Izquierda Comunista Internacional en la que nuestros compañeros continuaban el debate mantenido por ambas organizaciones acerca de la actitud política que debemos desarrollar las minorías revolucionarias comunistas respecto a los grupos izquierdistas y, particularmente, en relación a la nueva actitud de confraternización de la Corriente Comunista Internacional con grupos reivindicados de la tradición anarquista y anarcosindicalista. Ya hicimos una presentación de la carta recibida por nuestra organización con anterioridad: https://espartaquismoestudiantil.wordpress.com/2011/02/25/nueva-correspondencia-con-fici/; por lo que ahora nos limitaremos a adjuntar a esta entrada la carta que el CREE ha elaborado en respuesta a los compañeros de la FICI con el ánimo de poder continuar en este debate, que se ha demostrado crucial para el esclarecimiento teórico-político de la clase obrera y sus minorías revolucionarias.

Agradecemos a los compañeros de la FICI su interés por continuar la correspondencia con nosotros y les pedimos disculpas por la tardanza en la consabida respuesta a la misma.

A FICI 13-03-2011

 

Ayer saltaba de nuevo la noticia: los sindicatos Unión Sindical Obrera, Comisiones Obreras y UGT convocaban 22 días de huelga en los distintos servicios de la empresa aeroportuaria AENA en protesta por la privatización parcial de la misma. Más del 70% de la plantilla de los aeropuertos de toda España está llamada por el Comité de Empresa a secundar las distintas huelgas convocadas, que van desde la Semana Santa hasta el verano, recorriendo los días claves de las distintas idas y venidas de las jornadas vacacionales. Con ello, los sindicatos se las prometen muy felices teniendo que obligar al gobierno a sentarse con ellos a negociar, entre otras cosas, el traspase de plantilla hacia otras empresas públicas sin pérdida de la titularidad gubernamental o autonómica de los trabajadores. Más allá de lo que pueda parecer, quienes no se las prometen nada felices en este conflicto son los trabajadores mismos de AENA, que sentirán en sus propias carnes lo que es tener al enemigo jugando en casa.

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En el horizonte se vislumbra ya el día 30 de marzo. Para el mismo, el Sindicato de Estudiantes ha convocado una jornada de movilización estudiantil en todo el Estado español en protesta contra los recortes que están siendo aplicados en los presupuestos de la educación pública (con la degradación de la calidad de la enseñanza y el deterioro de las condiciones de trabajo de profesores, funcionarios asociados, etc. que ello conlleva). Esta lucha presenta múltiples facetas. En primer lugar, hay que destacar que el gobierno ha reducido la Oferta Pública de Empleo en materia de enseñanza un 30%; es decir, de cada 10 profesores jubilados o retirados de la misma, 3 nuevos profesores reemplazarán su puesto de trabajo. Ello nos lleva directamente a la masificación de las aulas, realidad de la que ningún grado de enseñanza se libra: primaria, secundaria, bachillerato, Formación Profesional y universidad sufren los estragos del estiaje de profesorado y la falta de una ordenación académica que resulte en condiciones de trabajo mínimamente aceptables. El propio Sindicato de Estudiantes informa de que varias Comunidades Autónomas han suspendido las oposiciones para este año, incluyendo Murcia, Canarias o Cantabria.

Por grados de escolaridad, el ataque se ha centrado sobre todo en la enseñanza universitaria y en FP, luego de similares ataques a la enseñanza pública primaria y secundaria en años atrás. En la Universidad, a principios de este curso lectivo encontramos Bolonia ya aplicado a la totalidad del Estado, subidas de las tasas universitarias, cambios en los planes académicos que dinamitaban las antiguas posibilidades (exiguas, no obstante) de tratar de compaginar la vida laboral con la estudiantil; o simplemente de pagar la carrera. En cada Universidad los ataques se concretan a su manera, pero todos forman parte de un mismo plan luego de que el mercado laboral ya no pueda seguir absorbiendo mano de obra cualificada como hasta entonces. Respecto a la FP, lo más destacable es la reducción de plazas de acceso a la Formación Profesional y la imposición de la Selectividad con materia obligatoria de bachillerato a aquellos que desean dar el salto a la Universidad, que, por cierto, es un salto en el vacío dado que el incremento de la demanda de plazas universitarias ha supuesto la reducción de las plazas reservadas a los estudiantes de FP que deseen integrarse a la universidad.

Parecen razones más que suficientes para que la movilización estudiantil tome la calle. El Sindicato de Estudiantes ha convocado recientemente en Catalunya una jornada de protesta bajo los mismos auspicios que moverán la nueva convocatoria del 30 de marzo. 5.000 manifestantes en Barcelona dan testimonio del amplio grado de descontento que en el medio estudiantil existe. También el Sindicato de Estudiantes ha participado en las huelgas que varios centenares de estudiantes de Comunicación Audiovisual y Periodismo han llevado adelante en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Con este recorrido, era esperable que se buscara la generalización de la lucha emprendida contra los recortes en la enseñanza.

Veamos en qué contexto  tendrá lugar esta jornada de movilizaciones en todo el Estado. En primer lugar, podría resultar ciertamente paradójico que, conforme la clase obrera gana la situación en la calle a escala internacional y los jóvenes se suman a las protestas para reivindicar soluciones a su (nuestro) no-futuro, en España los estudiantes sigamos pasivos  y conformes mientras nuestros hermanos de clase en todo el mundo erigen la lucha contra las condiciones de vida miserables a las que nos aherroja el sistema capitalista. Paradojal, sí, pero no contradictorio ni ilógico. En el medio estudiantil vivimos actualmente una situación de reflujo relativo de la combatividad luego del descalabro de las luchas contra Bolonia, que adoleció, entre otras cosas, una visión corporativista en el seno del medio estudiantil por la que el contacto y la búsqueda de confraternización con la clase trabajadora brillaron por su ausencia. Las lecciones aprendidas de Bolonia pueden ser una importante base para dar un nuevo impulso a las luchas que se sucederán, sin duda alguna, a nivel general tras la convocatoria del Sindicato de Estudiantes. De igual manera, en el Estado español los trabajadores no han ganado el centro de la situación. No se trata de una especificidad hispánica por la que “todos se moverían menos los españoles”, achacándolo como se suele hacer a nuestra “cultura” (o incultura), a nuestra vaguedad, a nuestro conformismo, etc. Simplemente, el eco de los combates de clase está llegando a nuestros oídos de manera más filtrada y suave, pero venimos viviendo conflictos obreros de calado que irremediablemente muestran que estamos lejos de la visión “particularista” que a la clase trabajadora española se le quiere atribuir (véase: Metro de Madrid, mineros asturianos, conflicto en UPS Vallecas, funcionarios en Murcia, jornaleros agrarios en Andalucía occidental, toma del Banco de Crédito y autoorganización de los piquetes para el 29-S en Barcelona, etc.). Los estudiantes, por tanto, no sentimos como propias unas luchas que parecen no estar, pero están ahí. De tal suerte, debemos comenzar por apropiarnos del sentido de las luchas de nuestros hermanos obreros como unas luchas que son nuestras igualmente. De no hacerlo, el combate que podamos erigir contra los recortes estudiantiles terminará varado tarde o temprano.

En el marco de un reflujo relativo de la lucha estudiantil, en muchas zonas y universidades la jornada de protesta no alcanzará el eco y la dimensión que debería. La información sobre los recortes y sus consecuencias brilla por su ausencia, especialmente en el medio universitario donde el SE tiene muchísima menos presencia. Ello puede conducir a una visión corporativista de la protesta por la que muchos la dejen pasar por no “ir con ellos”, lógico por otro lado a tenor del comportamiento sectario y corporativo que el SE tuvo durante Bolonia y otras luchas menores que se sucedieron al calor de la misma o después (ejemplo: Art. 27 en Sevilla). Para remediar este mal, se están lanzando asertos a los sindicatos de docentes y personal educativo adjunto para que participen en la movilización: la lucha pasa por un suma y sigue de siglas, esperable por otro lado al estar en presencia de la convocatoria de un sindicato. Así no se erige la unidad de acción que los revolucionarios debemos plantear como fruto de la autoorganización en asambleas autónomas y abiertas en las que tomar decisiones colectivamente sobre la continuidad del combate y desarrollar espacios de debate teórico-político que cimenten nuestros pasos.

Pero ello no nos puede desalentar ni hacernos abandonar y dejar a expensas del SE a los estudiantes. Desde el CREE, consideramos crucial la concurrencia en las diferentes experiencias que se produzcan (reducidas, debido a nuestra escasez de fuerzas, al ámbito universitario); aprovechando especialmente las asambleas que puedan crearse para tratar de plantear la continuidad en la lucha con miras más amplias y radicales, tratando de espolear a los estudiantes para organizar en espacios abiertos un polo de lucha autoorganizado que pueda levantar un combate que trascienda lo que el SE nos tenga preparado a los estudiantes cuando considere oportuno que la movilización debe terminar (en Barcelona, tras la manifestación por las calles de la ciudad condal, el SE llamó a una asamblea para seguir organizando las movilizaciones en su propia sede para cerciorar que ellos dirigen el movimiento y que ellos tienen el mando de la situación).

El espectro del fracaso de Bolonia debe ser fulminado, y ello no se conseguirá salvo en la propia lucha: aprendiendo de nuestros errores (muchos), potenciando nuestros aciertos. Hoy, menos que nunca, no podemos abandonar a nuestros compañeros obreros en su lucha contra el sistema capitalista que ya no puede garantizarnos ni una educación miserable, ni un trabajo en precariedad ni un ocio brutal y cosificante. Espoleados por las perspectivas de nuestro no-futuro, tal y como ha sucedido en Francia, Gran Bretaña, Francia, Túnez o Egipto, los estudiantes debemos volver a la senda de la movilización autoorganizada y la solidaridad proletaria como único recurso posible para levantar una lucha fuerte y prolongada.

Los compañeros del Foro para la Izquierda Comunista Internacionalista, Controversias, organizan en la ciudad de Barcelona un encuentro-debate el sábado 2 de abril en la calle Violant d’Hungria, 71, 1º (Espai Obert) sobre el tema Pensamiento y actividades internacionalistas de Grandizo Munis. Desde el CREE apoyamos la convocatoria de este encuentro de debate teórico sobre una figura de la Izquierda Comunista bastante poco conocida como es la del fundador de la Sección Bolchevique-Leninista española (SBLE) y luego del Fomento Obrero Revolucionario, único grupo de posiciones cercanas a las de la Izquierda Comunista que estuvo presente en el territorio español en los años 50, primeros inicios de reactivación de la lucha obrera a escala internacional y particularmente en España tras más de diez años de represión  contra un proletariado levantado en armas contra el sistema capitalista y conducido irremediablemente a la derrota.

Instamos a todo aquel que pueda acercarse a debatir con nuestros compañeros internacionalistas del grupo Controversias a que se acerquen y debatan como paso adelante en la necesaria recuperación de la memoria histórica que nos corresponde en tanto clase obrera. Comprender la continuidad histórica que une las luchas del pasado y del presente constituye la base del bagaje teórico necesario que el proletariado revolucionario debe adquirir en su lucha contra el orden capitalista burgués; dotándose con ello de las herramientas teórico-prácticas indispensables en el combate contra el enemigo de clase que no obtendrá salvo a tenor de emprender la más radical y profunda crítica y autocrítica de su condición de sujeto histórico revolucionario, de una historia que es su historia: la historia de la lucha obrera. En un momento en el que la lucha de clases se reanima luego de años de haberla dada por muerta, conforme a la teorización triunfalista burguesa y la catastrofista pequeño burguesa, templar en el debate y el contacto directo entre revolucionarios nuestros cimientos teórico-políticos es más necesario que nunca. Múltiples son los pasos dados en ese camino, y creemos que la propuesta del Foro de la Izquierda Comunista Internacionalista en Barcelona es otro pequeño granito de arena que todas las fuerzas revolucionarias debemos ir sumando paso a paso.

Recordamos una vez más: sábado 2 de abril a las 5 de la tarde, Pensamiento y actividades internacionalistas de G. Munis en c/Violant d’Hungria, 71, 1º (Espai Obert).

Traemos a este espacio un artículo que hemos encontrado en la publicación territorial mexicana de la Corriente Comunista Internacional, Revolución Mundial, en el que se informa sobre el desarrollo de las luchas que empleados del sector público y estudiantes están levantando en Wisconsin contra las medidas anti-sindicales del gobernador republicano (Tea party) Scott Walker, quien pretende llevar adelante un proyecto de supresión de los derechos de negociación colectiva, de negociación de las pensiones y contribuciones al sistema privado de salud (seguros médicos otorgados sectorialmente y que se incluyen dentro de la negociación colectiva) que coloca en primera línea de fuego los históricos privilegios adquiridos por los sindicatos en la negociación de estas materias y como eficaces instrumentos de control social.

La medida se explica en el contexto de insolvencia de los distintos estados federales de los Estados Unidos, necesitados de impulsar medidas drásticas para recortar su deuda fiscal pusto que, a diferencia del gobierno nacional y la Reserva Federal, los estados no cuentan con el privilegio de emitir más dólares, emitir deuda pública a los mercados de capital o refinanciarla. La respuesta se inscribe, a su vez, en el marco histórico actual de desenvolvimiento y evolución de la lucha de clases a escala internacional, alimentada particularmente en Estados Unidos por los ecos de los conflictos de clase que llegan desde el Medio Oriente y por las recientes experiencias de lucha obrera y estudiantil que se dieron cita en Ohio, Nueva York, Indianápolis o California. Ello resulta en una contradictoria paradoja por la que el gobierno de Scott Walker se hace la cama a sí mismo desarticulando el peso crucial de los sindicatos a la hora de encauzar, apaciguar o boicotear las luchas obreras que se están desarrollando y desarrollarán en el país norteamericano conforme la ola de rabia y combatividad obrera siga creciendo día a día. La burguesía necesita y necesitará a los sindicatos para dinamitar la lucha obrera.

En relación al tratamiento del conflicto de los empleados públicos de Wisconsin, los medios masivos y alternativos sin excepción han ofrecido la misma imagen: trabajadores luchando por sus sindicatos, sindicatos luchando por los derechos de los trabajadores. La realidad es justamente la inversa: trabajadores luchando por sus derechos, sindicatos luchando en defensa de su propio papel como gestores de la economía nacional, federal y local. La aparente confluencia de intereses es eso, aparente; y la defensa por parte del Partido Demócrata de las luchas de los empleados públicos de Wisconsin responde al interés que le va en ello al partido y particularmente a Obama cuando los sindicatos fueron importantes contribuyentes económicos a la campaña política que en 2008 llevó al presidente a la Casa Blanca. En medio de la confusión y del caos, los trabajadores intentan zafarse braceando como gato panza arriba para buscar un camino de lucha autónomo al margen de partidos burgueses y sindicatos (elementos de la burguesía y la contrarrevolución). Va por delante nuestro apoyo a los trabajadores estadounidenses en su lucha, que es también nuestra lucha, de la que aprendemos tal y como ellos han aprendido de las luchas que a escala internacional se vienen desarrollando. La debilidad de la clase trabajadora luego de años de sistemática represión e integración por parte del sistema capitalista es un importante hándicap a superar, al igual que la dispersión en nuestras fuerzas. Sin embargo, ello no debe desalentarnos. Los combates masivos de clase están ciertamente cerca conforme evoluciona la correlación de fuerzas entre las clases. En la lucha debemos templar nuestras mejores armas. Los trabajadores norteamericanos han iniciado su camino y nosotros les seguimos al paso.

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El sábado 26 de febrero tuvo lugar una manifestación en las calles de Sevilla promovida por el Partido Comunista de Andalucía (PCA) e Izquierda Unida como forma de repulsa a la política económica y social llevada adelante por el Ejecutivo Zapatero y en petición de un cambio de modelo económico en el que se garantice el empleo, la nacionalización de la banca, contra el acuerdo de la reforma de las pensiones, contra el copago sanitario, en defensa de los salarios y en favor de la autodeterminación de Andalucía. Bajo un sol de justicia, miles de personas se dieron cita para protagonizar un nuevo desfile militar que a nada condujo pero del que importantes lecciones podemos extraer. El Colectivo Revolucionario Espartaquista Estudiantil estuvo presente en la convocatoria movido por esta última voluntad, pretendiendo entrar en contacto con ciertos sectores de la clase trabajadora aunque sin hacer nuestras ningunas de las reivindicaciones que espolearon la protesta.

A las 12 en punto, tal y como se había iniciado, la marcha dio su inicio. De todos los territorios de Andalucía habían llegado autobuses cuyos viajeros concurrieron en el centro de la ciudad hispalense. En lo que llevamos de crisis, el Partido Comunista se había abstenido notablemente de convocar manifestaciones a escala nacional o autonómica, por lo que era previsible que ésta fuera una manifestación multitudinaria. Pero no lo fue. El estiaje importante de personas participando, incluyendo la militancia de IU, las juventudes comunistas y demás, plantea una única lectura: el PCE, antaño abanderado de la lucha obrera, “vanguardia”, ha ido deteriorándose, y con ello, la proyectada sombra en la que recogía varias generaciones de obreros y jóvenes engañados y estafados por la aureola reformista de la que supo dotarse cuando tuvo oportunidad el estalinismo. Este proceso viene dándose desde los años noventa, con el reflujo de la combatividad obrera a escala internacional luego de años de intensas luchas y la caída del Muro de Berlín coreada por la burguesía y, particularmente, el anarquismo como el fracaso del “marxismo” y del “comunismo”. Los viejos partidos con base y presencia obrera han ido perdiendo militancia hasta quedar exiguos, caso de IU y el PCE, incapaces de alimentar en años de contrarrevolución esperanzas e ilusiones que a nada conducían. Actualmente, momento en el que la situación ubica a todas las fuerzas de izquierdas e “izquierdistas” en una posición incómoda en el desfase entre el repunte de la lucha obrera a escala internacional y el sabotaje que estos grupos llevan adelante de las distintas luchas que surgen y proliferan en el terreno fértil de la recuperación por parte del proletariado (siempre difícil aunque constante) de su consciencia de clase, que irá siendo más y más descarado conforme ésta se desenvuelva; el discurso pro-reformas al sistema capitalista tampoco logra calar ya salvo en ciertos sectores de la clase media y la pequeña burguesía, que lo mismo ponen oído a la ultraderecha que a la extrema izquierda del capital. Si organizaciones que antaño contaban con millones de militantes apenas logran reunir unos miles en fechas tan señaladas como el 27 de febrero en Andalucía, debemos concluir que importantes sectores de la clase trabajadora no se alinean a uno u otro bando de la burguesía, buscan su camino autónomo como clase.

Para evitar desafueros en este análisis, hemos de considerar también que la manifestación del 26-F fue un acontecimiento contigente, y que sólo de manera somera pone luz sobre lo que en el seno de la clase trabajadora está acaeciendo. Existe desencanto pero también mucho miedo y confusión. El desencanto con las formas políticas y sindicales tradicionales es un avance importante, pero al estar coaligado hasta cierto punto con el otro aspecto, debemos ser cautos y precavidos. Son pequeños grupos, pequeñas minorías de trabajadores los que buscan y buscan una salida proletaria a la realidad social a la que nos aherroja el capitalismo. Los casos son crasos y perentorios al respecto. Las luchas masivas aún no se han desbocado y la calle no ha sido ganada por los trabajadores. Son las fuerzas “izquierdistas” las que así lo pretenden para extender y hegemonizar la idea de que ellas son portadoras de la salvación de la humanidad en sus propuestas de acción interclasistas, saboteadoras y contrarrevolucionarias. Un buen ejemplo de este caso sería la manifestación del PCA y de IU, quienes ahora se echan las manos a la cabeza porque Zapatero aplica sistemáticamente las medidas de las que el capitalismo necesita actualmente para salvarse del atolladero en el que sus propias contradicciones internas le han metido.

Hay que señalar, no obstante, que la desidia y el desencanto reinaban en el ambiente. Ni el speaker de las UCJE ni los cánticos que aparecían aquí y allá lograban incorporar a un público que estaba frío, casi inerme. No parecía haber mucha convicción entre una gran mayoría de las personas que allí estaban, en general trabajadores de mediana edad, jubilados o pre-jubilados a vueltas más que probablemente de todos los desfiles militares, de todos los discursos, de todos los actos políticos en balde, etc. Antes de empezar, se constataba que aquello no conducía a ningún lugar y sólo las intervenciones siempre prosaicas de Cayo Lara (Coordinador General de la “refundada” IU), Anguita (PCE) y Centella (Secretario General del PCE) al final de la manifestación lograron confundir a los manifestantes y redoblar su compromiso con organizaciones que están a años luz de identificarse con sus reivindicaciones en tanto que clase trabajadora. Esto tiene una doble lectura igualmente: si el desencanto cunde conforme la crisis se recrudezca el ataque ideológico de estas organizaciones y otras como éstas se incrementará igualmente, pero las minorías revolucionarias podremos estar presentes para tratar de liberar a la clase trabajadora del cepo de los burgueses de toda calaña. Por contra, si los trabajadores ahondan en su desencanto y ello no les lleva salvo a la delación, al ostracismo y a la pasividad; tendremos el combate perdido antes de empezar a pugnarlo.

Con ello queremos decir, simplemente, que en un momento en el que la perspectiva de luchas masivas se ha abierto ante nuestros ojos, las minorías revolucionarias comunistas debemos dar un paso al frente y tratar de entroncar con los elementos más avanzados de nuestra clase, luchando sobre terreno contra la burguesía y todas las fuerzas del sistema capitalista (sindicatos, partidos, etc.) aportando en este combate toda la experiencia histórica adquirida por el propio desarrollo de la clase trabajadora como sujeto histórico y nuestro propio bagaje teórico-práctico. El debate, la confrontación abierta y dinámica de ideas, la participación en las luchas obreras, el trabajo en el seno mismo de la clase, etc.; todas esas son las tareas que actualmente los revolucionarios debemos de asumir como propias una vez la declaración de guerra al proletariado y las espadas no tardarán en estar por todo lo alto. De no asumirlas o abandonarlas sin más, estaremos cometiendo una de las grandes traiciones sufridas por nuestra clase y engrosaremos el listado de todas aquellas experiencias históricas en las que la lucha por la emancipación de nuestra clase fueron ahogadas en sangre y de las que tantas lecciones hemos sacado y tenemos todavía que sacar.

Ha llegado a nuestro correo una carta de la Fracción de la Izquierda Comunista Internacional por la cual ambas organizaciones pretendemos retomar los debates iniciados meses atrás (noviembre, si la memoria no nos falla) en relación a la política actual de la Corriente Comunista Internacional de confraternización con organizaciones reivindicadas del anarquismo o el anarcosindicalismo y la multiplicidad de implicaciones que en materia teórica, política, organizativa y táctica esta cuestión presenta. Recibimos con interés la carta de los compañeros de FICI porque en ella hemos descubierto un nuevo acercamiento de posturas sobre la actitud a adoptar frente a los individuos y organizaciones anarquistas o anarcosindicalistas que ya dábamos a conocer en el último número de El Estudiante Proletario (http://www.kaosenlared.net/noticia/el-estudiante-proletario-n7); considerando que éstas no deben trascender de la participación conjunta en aquellos casos en los que el proyecto pueda contribuir en efecto al esclarecimiento comunista y a la autoorganización del proletariado.

Ello no desmerece de las divergencias que pueden existir entre ambas organizaciones y de las que daremos debida cuenta cuando respondamos a la carta que nos han hecho llegar los compañeros de la FICI. Nos gustaría apuntar, no obstante, que los compañeros han malinterpretado la carta que les hicimos llegar y que, en base al error, han construido buena parte de su argumentación. En la carta, los compañeros aluden a nuestra crítica a la vaguedad con la que CCI ha venido definiendo el concepto de internacionalismo proletario, asimilándolo ambiguamente al pacificismo de muchas organizaciones anarquistas durante la II Guerra Mundial. A éste oponen los compañeros la definición histórico-dialéctica que nuestra organización daba a internacionalismo, definido aparentemente como: “Defensa de la autoorganización como único camino de la lucha ; Voluntad de trabajo en las asambleas obreras yestudiantiles como expresión de autoorganización. ; Voluntad de participación en esas asambleas y acatamiento delas decisiones en ellas tomadas, evitando caer en el rupturismo haciendo prevalecer la decisión de la asamblea porencima de las consideraciones propias ; Confianza en la clase obrera ; Trabajo en camino de una reflexión teórica quese inscriba en la continuidad del combate del proletariado contra el capitalismo”.

El Colectivo Revolucionario Espartaquista Estudiantil nunca ha dado semejante fundamentación teórica al internacionalismo, ni en correspondencia con FICI ni con ninguna otra organización. Esos puntos aludidos corresponden a los planteamientos de partida que en la reunión de nuestra organización con CCI el día 9 de noviembre en Sevilla se consideraron válidos como prerrequisito para iniciar el entablado de debates y posibles acciones conjuntas entre organizaciones del medio político proletario y otras no reivindicadas del mismo. De tal lid se lo hicimos saber a los compañeros de FICI (dos enlaces para cerciorarnos: https://espartaquismoestudiantil.wordpress.com/2010/11/24/prosecucion-de-debates-con-cci/https://espartaquismoestudiantil.wordpress.com/2010/12/18/inicio-de-debates-con-fici/) aunque parece ser que no entendieron nuestro planteamiento. Tratábamos de fijar unas nociones básicas centrales para poder delimitar en qué medida y grado se podía mantener relaciones con organizaciones no reivindicadas de la Izquierda Comunista; sujetas siempre a cambios y nuevas consideraciones que fueran producto del debate y de la propia evolución del movimiento obrero así como de las reflexiones que sobre el mismo pudiéramos hacer. Nunca quisimos dar a estas fórmulas categoría de formulación de “internacionalismo proletario”, porque muy lejos quedan de serlo. La ulterior evolución teórico-política de nuestra organización en esta materia así da testimonio (en El Estudiante Proletario nº7 se puede encontrar un buen ejemplo de lo que decimos); pues, con la continuidad de las reflexiones acerca de la historia del movimiento real de nuestra clase hemos comenzado a extraer algunas lecciones de proyección actual fundamental en relación al debate mantenido con CCI y FICI sobre el anarquismo y el anarcosindicalismo que tiene que ver con la indebida apropiación de las organizaciones anarcosindicalistas y algunos grupos anarquistas del movimiento obrero revolucionario autónomo del Estado español durante finales de los años sesenta, setenta e inicios de los ochenta; la AUTONOMÍA OBRERA, que nos arroja importantes enseñanzas sobre en qué grado el anarquismo y el anarcosindicalismo (o grupos reivindicados de esta tradición) pretenden contribuir a la autoorganización del proletariado tal y como en varias ocasiones los compañeros de CCI han estimado necesario poner de relieve. Ahondaremos con el tiempo en todas estas cuestiones mediante artículos, tomas de posición, etc. pero de momento ya señalamos: esta apropiación ha sido posible en tanto que el anarquismo y el anarcosindicalismo pretendieron jugar la baza de mantener la lucha obrera en el marco estricto de la reivindicación salarial y no llevar más allá la lucha hacia la constitución de los órganos de poder proletario: consejos obreros, inoculando en la clase trabajadora revolucionaria la ideología anarcosindical y contribuyendo con ello al aplastamiento de la revolución proletaria.

Es una cuestión interesante que deberíamos abordar y que, desde el CREE, no dejaremos de tratar cuando podamos dedicarnos a un estudio histórico de los estupefacientes acontecimientos de los años setenta para el movimiento obrero. De momento, ofrecemos a todo aquel que lo desee la carta que nos han hecho llegar los compañeros de FICI y trataremos, en la medida de lo posible, de no demorarnos mucho con nuestra respuesta.

Carta de FICI. 24-02-2011