A rey muerto, rey puesto. A Grupo de Debate muerto, Grupo de Debate puesto. Crónica de una muerte anunciada, ayer lunes 21 de febrero a las 11:45 horas se puso fin al proyecto de Grupo de Debate que unos estudiantes habíamos impulsado en Sevilla a tenor de una convocatoria de encuentro-debate impulsada por el Colectivo Revolucionario Espartaquista Estudiantil. Con el fin del Grupo de Debate se pone fin al único espacio de encuentro y articulación de fuerzas en el medio estudiantil con una clara voluntad abierta y autoorganizada en el que, a través del debate y la clarificación teórico-política, regíamos las prácticas de intervención en el movimiento proletario revolucionario sacando del reducto facultativo un proyecto que consideramos debe extenderse y reproducirse como genuino medio de autoorganización del proletariado y de práctica revolucionaria.

Esto que acabamos de decir corresponde, sin duda alguna, a la dimensión que el CREE pretendió imprimir desde un principio al Grupo de Debate. Otra cosa muy distinta es que se lograse, puesto que ha tenido que venir la disolución para poner de relieve que existía muchísima confusión sobre qué era realmente y a qué intereses servía el grupo pese a que el partido luchó, por activa y pasiva, de llevar adelante el debate sobre el particular tras haber vivido en la ilusión de que los estudiantes participantes del grupo tenían perfectamente comprendida la función del grupo. Una de las razones que debemos aludir sobre la disolución del mismo reside precisamente en este particular: no se comprendió verdaderamente el propósito revolucionario de esta experiencia autoorganizada. Como punto de partida, está claro que íbamos por mal camino.

Otro problema fundamental es lo que comúnmente podríamos definir como estiaje humano. Desde el segundo encuentro, empezamos a vivir un lento proceso de desapego por el grupo y su práctica de articulación teórico-práctica ciertamente preocupante; que no se explica salvo en razón de lo anterior, por un lado, y por la falta de una implicación y un compromiso con el Grupo de Debate atribuible al peso de la ideología burguesa sobre las consciencias de unos individuos que, a efectos prácticos, querían ver resultados tangibles de una experiencia que no respondía nada más que a un trabajo constante y  una voluntad que no existió (cosas de la verborrea izquierdista); o que, en su defecto, no querían ver en el grupo salvo un espacio donde poder liberar la palabra sin más. Uno y otro planteamiento quedan unidos por la base, por el peso del miedo y la falta de compromiso político al que la dominación burguesa nos aherroja en la lucha que mantiene contra el proletariado y las minorías revolucionarias a nivel político, económico e ideológico.

En nuestro corto caminar, los elementos que hemos participado del Grupo de Debate contamos con una experiencia de Asamblea General Interprofesional (18 de diciembre) fracasada, un proyecto de asamblea ilegal abierta en la Facultad de Comunicación de Sevilla en agua de borrajas, un inicio de contactos con experiencias similares a la nuestra a través de ESPAREVOL que ni siquiera llegó a debatirse, un “anteproyecto” de panfleto proletario internacionalista sobre lo que acaece en Túnez, Libia, Irán, Egipto, etc. nacido muerto; y cientos de cosas más que presentan un panorama desolador de un grupo que, pese a todo, nos ha permitido entrar en contacto, superar la división y la competición, tratar de converger con la clase trabajadora, superar la verborrea revolucionaria y tratar de articular una propuesta autoorganizada y abierta a todos los estudiantes y trabajadores. El proyecto ha calado tan hondo que los ya ex-miembros del mismo (los más avezados con la realidad del grupo) hablan de tratar de impulsar un debate reflexivo en el seno del ya ex-grupo para contrastar impresiones y pulir las deficiencias que permitan volver a retomar la práctica iniciada el 9 de noviembre del año pasado. Desde el CREE, consideramos muy positivo que se busque el debate como forma de hacer converger pareceres y sacar lecciones de la propia experiencia del grupo (justo lo que faltó a lo largo de todos estos meses) pero es del todo precipitado tratar de erigir un nuevo proyecto similar al anterior sin poner distancia con lo acaecido sabiendo extraer las enseñanzas que debemos derivar necesariamente. Fijarse una fecha (ejemplo, con motivo de la huelga convocada por el Sindicato de Estudiantes, 30 de marzo) es caer en los errores de antaño y tratar de echar a correr sin que se haya comenzado por calzarnos las zapatillas.

Continuaremos reflexionando sobre este particular y dando testimonio de cómo evoluciona el debate acerca de la idoneidad de recuperar el proyecto con las mismas personas y bajo el auspicio de los mismos planteamientos. De momento, simplemente reiterar: el Grupo de Debate de Sevilla ha puesto fin a su andadura.

Mubarak ha caído pero la clase trabajadora sigue en liza, sigue reclamando su papel central en las protestas que echaron abajo al dictador y que partieron de sus propias reivindicaciones de unas condiciones laborales más dignas y mayores salarios ante el encarecimiento de los productos de primera necesidad en el mercado. Como es bien sabido, la protesta derivó en un pestiche interclasista a raíz del empleo de las redes sociales entre los jóvenes para organizar su suma a las protestas, teniendo ello, a efectos prácticos, la consecuencia de que las fuerzas opositoras salieron  de su escondrijo para liderar un movimiento que se instrumentalizó para convertirlo en la punta de lanza de la caída de Mubarak y la llegada de un régimen democrático. El proletariado egipcio, a pesar de su amplia experiencia en luchas, terminó claudicando y aceptando de buen grado que figuras como El Baradei o los Hermanos Musulmanes tomaran la dirección del movimiento mientras que de tapadillo se reunían amistosamente con el dictador para llegar a componendas con él. Sin embargo, con el Ejército en el poder luego de la caída de Mubarak, las hueras ilusiones de mejora de las condiciones de vida con la llegada de la democracia han caído, y la clase trabajadora reclama para sí el recrudecimiento y la extensión de la lucha.

La Bolsa de El Cairo llevaba más de tres semanas sin operar, los centros de trabajo estaban vacíos, las fábricas cerradas o trabajando en mínimos, el espacio aéreo bloqueado, el turismo (del que no se ha dejado de insistir por activa y pasiva que da trabajo a un quinto de la población egipcia mientras que se obvia intencionadamente que más del 20% de los trabajadores están desempleados) y, así, hasta donde pueda pensarse. El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, los nuevos sheriffs del lugar, lanzaron un llamamiento al conjunto de la clase trabajadora para que abandonara las protestas y las huelgas y retomaran su trabajo consuetudinario. Por supuesto, luego de un par de días en los que la ilusión de renovación y mejora fue deteriorándose cuando los trabajadores volvieron a tomar contacto con la realidad de su explotación y sus miserables condiciones, los obreros volvieron a salir a la calle ante el estupor y la indignación de las capas pequeño burguesas que se habían sumado a la protesta cuando ésta no era más que un pestiche democratoide. Esta vez, ninguna red social ha aireado un llamamiento a sumarse a las protestas, esta vez el proletariado (¡al fin!) está solo. Cientos de miles de trabajadores seguían en huelga e indispuestos a regresar a sus puestos de trabajo, siendo especialmente significativa la cifra de más de 12.000 trabajadores de la fábrica de textil más importante del país, en el Delta del Nilo, de la cual partió precisamente el movimiento que echó abajo a Mubarak. A ellos se suman los trabajadores del servicio sanitario, los funcionarios de educación y otros colectivos.

La lucha amenaza con decaer de no producirse la respuesta solidaria del proletariado de otros países cercanos, en las que también los obreros está en la calle pero esta vez con la aureola democratoide de la protesta aún más remarcada (caso de Libia, Irán o Marruecos). Sólo en la lucha la clase trabajadora puede ir adquiriendo las herramientas que le ayuden a comprender la realidad de su situación en cuanto clase explotada y las armas que le ayuden a liderar la lucha contra esta misma; una lucha en la que la clase trabajadora del mundo entero está sola, con el único apoyo de sus hermanos de clase de todos los países. Una lucha, además, en la que el proletariado debe actuar contando exclusivamente con sus propias fuerzas si no quiere cometer los mismos errores de antaño, de los que todos debemos de aprender. Una lucha contra el sistema capitalista que, aun no nos lo quieran decir, ya ha comenzado en todo el Magreb.

Semanas atrás anunciábamos la convocatoria de unas jornadas de encuentro y debate celebradas en Alicante y organizadas principalmente por la Red de Solidaridad y Encuentro de Trabajadores (ptssproleta@yahoo.org) en el Ateneo Libertario L’Escletxa (https://espartaquismoestudiantil.wordpress.com/2011/01/24/en-camino-a-la-autoorganizacion-del-proletariado-una-cita-fundamental-en-alicante/). Hoy hemos tenido la oportunidad de recibir de manos de nuestros compañeros del Colectivo de Trabajadores de Valencia, presente en susodicho encuentro, unas notas a modo de resumen fundamental del acto que consideramos vital publicar como forma de contribuir a la reflexión teórico-política que actualmente el proletariado necesita impulsar con sus propias luchas y sus propias consideraciones relativa al momento actual de la lucha de clases, el ataque despiadado a nuestras ya de por sí lamentables condiciones de vida y la perspectiva de que el ataque se recrudecerá a todos los niveles: político, económico, ideológico.

Con las someras notas que los compañeros nos han hecho llegar comprobamos el clima de fraternización y compañerismo que ha existido a lo largo de toda esta genial experiencia. Diferentes polos de lucha, regidos por un mismo principio de autoorganización, se han dado cita para entrar en contacto, conocerse, aprender de las experiencias del otro, debatir, polemizar, trabajar conjuntamente, impulsar futuras luchas, etc. En definitiva, se está superando la actual atomización de la fuerza obrera, rompiendo con la división y la fraccionalización de nuestro combate contra el sistema capitalista. Saludamos, como no podía ser de otra manera, el desarrollo del encuentro y lamentamos enormemente no haber podido estar allí junto con nuestros compañeros proletarios; pero nos sentimos profundamente satisfechos al conocer el nivel teórico del debate planteado aún cuando sabemos que la consciencia obrera templada en la lucha no se desarrolla fácilmente pues estamos bien expuestos a la ideología burguesa, que no es fácil dar a conocer públicamente tus posiciones y comprometerte a ser consecuente con ellas porque la burguesía nos enseña a callar y a mantener distancia respecto de las opiniones personales, siempre consideradas en el ámbito estricto de lo privado. Porque el camino que tiene que recorrer nuestra clase no es para nada sencillo y muchas son las piedras y los caminos andados en falso que sólo a través de la permanente autocrítica podemos lograr desandar y esquivar, y encuentros como éste son expresión de la necesidad de enfrentar a la burguesía con las únicas armas de las que dispone el proletariado: su solidaridad y consciencia de clase.

A la espera de nuevas tomas de posición sobre el encuentro que nos hagan llegar los diversos compañeros que han participado en el encuentro (y que no dudaremos en publicar), tendremos que aplazar nuestros particulares aportes al debate (por otro lado, recogidos en mil y una toma de posición en nuestra prensa y este mismo blog) hasta tener una visión más completa de las intervenciones desarrolladas y las respuestas suscitadas. De momento, ponemos a disposición de todo aquel que lo desee las notas tomadas por dos compañeros del Colectivo de Trabajadores de Valencia (entre.nosotros.si@hotmail.com), a los que volvemos a agradecer que nos acercaran sus informaciones.

Notas encuentro en Alicante

Estas líneas pretenden abordar desde una perspectiva intransigentemente proletaria e internacionalista los tumultuosos acontecimientos que el proletariado magrebí está protagonizando en Argelia, Túnez y Egipto; y que es producto de un esfuerzo colectivo de toma de posición de esta organización encaminado a establecer los planteamientos centrales propios ante el encuentro-debate y posterior toma de posición que iba a tener lugar en el día de hoy (14-02-2011) en Sevilla pero que finalmente se ha pospuesto ante la falta de personas. Este tomar partido no estaba concebido, por tanto, a ser elaboración cerrada y categórica, sino un paso más hacia la necesaria clarificación acerca del momento actual de la lucha de clases a escala internacional y, en particular, de los acontecimientos que tan de relieve han puesto, en primer lugar, la vuelta al plano social central del proletariado como ÚNICO sujeto revolucionario y, en segundo lugar, las todavía débiles fuerzas con las que cuentan, adoleciendo, en este caso, de una estrecha mirada nacionalista y democrática fruto de su inexperiencia en el combate y del peso fundamental de la ideología burguesa en las filas obreras; que ha facilitado la instrumentalización de un combate inscrito en la respuesta mundial del proletariado a las míseras condiciones de vida a las que el capitalismo descompuesto nos aherroja. Saludamos con fervor la lucha liderada por nuestros hermanos de clase, no exenta de pasos en falso, fallos y derrotas que no sirven sino para adquirir confianza, fuerza y enseñanzas de las lecciones que el materialismo histórico nos permite extraer y que la clase trabajadora debe desarrollar en su conjunto a través de su lucha, del debate, de la participación de las minorías revolucionarias activas, de la politización constante, etc.

No podemos hablar de un día D hora H porque la lucha de clases es un proceso que opera día a día, imperceptiblemente, de manera soterrada, con avances y retrocesos; que a veces parece esconderse pero que aparece, siempre aparece. Los acontecimientos del Medio Oriente deben ser comprendidos en su justo contexto, ante el avance de la correlación de fuerzas favorable al proletariado conforme toma de nuevo las calles conforme la crisis capitalista ahonda sus consecuencias para nuestra clase a escala internacional en el tercer año de vida. El proceso ascendente de las luchas obreras que venimos observando desde principios del nuevo milenio está acelerando sus procesos de recrudecimiento, fácilmente observable en cómo las situaciones abiertamente contestatarias o pre-revolucionarias lideradas por nuestra clase se suceden en los dos últimos años  menos dispersas cronológicamente hablando y en las que van surgiendo minorías que plantean abiertamente la necesidad de la autoorganización como único medio de lucha obrera: Grecia, Francia, Italia, Holanda, Bélgica, Bolivia, Turquía, China, etc. El caso que nos ocupa de Argelia, Túnez y Egipto se inscribe en este proceso. Hablamos de países donde la tasa de desempleo es superior al 30% de la población activa, países donde el proletariado es el vivo retrato de lo que podría entenderse en muchos casos como lumpenproletariado y condiciones de trabajo casi decimonónicas. El anuncio de una subida de los precios en torno a un 20 y un 80% de su valor en Túnez provocó la ira obrera, que se sumaba a la cólera desatada cuando policías municipales arrebataron a un joven diplomado de 26 años, Mohamed Bouazizi, su único medio de vida: un carrito en el que vendía frutas y verduras y éste, sumido en la más profunda desesperación, no encontró más remedio que suicidarse.

Pan, dignidad, trabajo para los jóvenes y unas condiciones mínimas de trabajo y vida fueron las reivindicaciones centrales de un movimiento masivo de huelgas y protestas cuyo liderazgo residió en la espontaneidad de las masas trabajadoras, no en su arbitrariedad en la actuación, al contrario, sino conforme al constreñimiento en la praxis social  que sus condiciones materiales obligaban. El movimiento de solidaridad, iniciado el mismo 17 de diciembre con la muerte del joven, se extendió como una mancha de aceite y para el 26 todo el país zozobraba ante la furia y la indignación obrera, tanto mayor cuando la burguesía tunecina, organizada en torno a la dictadura caricaturesca de Ben Alí, respondió al movimiento con metralla, represión y muerte.

Hacia el día 4 de enero, los estudiantes entran a participar como colectivo organizado en el conflicto. Al margen de que sí se dieron casos de asambleas soberanas en las que se determinó mediante un debate abierto los pasos a seguir en la lucha por parte de los obreros y estudiantes, estos últimos participaron masivamente “gracias” a las redes sociales e Internet. Es fundamental comprender que el uso de las redes sociales e Internet para mover una convocatoria supone borrar las fronteras regionales o nacionales, pero también borra las fronteras de clase y las reivindicaciones estrictamente proletarias. Entender esto es importante porque el uso de Internet, al tiempo que venía a sumar efectivos a la lucha (en su mayoría, jóvenes obreros con un futuro aún menos halagüeño que el presente) y permitía su extensión a la vecina Argelia, supuso igualmente el comienzo de la instrumentalización de la lucha y las primeras reivindicaciones interclasistas. Ya no era obrero, ahora era “popular”. El uso de estas nuevas tecnologías sienta un muy peligroso precedente de darse la generalización de su empleo para según qué fines (pretendidamente revolucionarios) como sí observa de manera peligrosa en el centro capitalista.

En aquellos días, sale Ben Alí anunciando que creará 300.000 puestos de empleo nuevos para el año que viene y criminalizando a los trabajadores como “bandidos” y “terroristas” cuando eran los propios cuerpos represivos del Estado capitalista tunecino los que protagonizaban las algaradas que jalonaban la justificación ideológica y mediática de la represión descargada. La llegada del nuevo año trae el inicio de la no intervención del Ejército en el conflicto pese a que había sido movilizado para proteger los edificios públicos (especialmente de la capital) frente a las masas sublevadas. Los soldados confraternizan en las calles, se quitan sus galones y se suman a las protestas o se interponen entre los manifestantes y la policía para evitar más represión. El gobierno decreta un Toque de Queda desafiado sistemáticamente por los manifestantes día sí y día también y la UGTT (Unión General de los Trabajadores Tunecinos), principal sindicato del país, proclama una huelga general de ¡2 horas! para el día 14 de enero. Ben Alí vuelve a salir a la palestra para llamar a la calma a las fuerzas del orden (que recrudecían la represión en los enfrentamientos en las calles) pero días no puede seguir soportando la presión y sale camino del exilio entre el júbilo y el alborozo general. Poco duraría, no obstante, al conocerse la composición del primer gabinete que conformaba el gobierno provisional que trataría de pacificar el país hasta las próximas elecciones generales. Faltaba el dictador, pero estaban todos los demás. En las calles, se exige un gobierno provisional del que salgan los ministros ligados al régimen y se conforma la famosa “Caravana de la liberación”, que pernocta durante varios días frente al palacio presidencial en señal de protesta. El 27 de enero tiene lugar la salida de los anteriores ministros de Ben Alí del nuevo gobierno. La democracia ha llegado a Túnez, y es por esto que la represión se traslada de la metralla de las calles a los juicios sumarísimos a trabajadores y jóvenes universitarios atrincherados en las universidades. La situación es actualmente muy confusa y las informaciones nos llegan con cuentagotas. Sabemos que se ha producido una retirada masiva de trabajadores a sus puestos de trabajo más que imbuidos por la ideología “democrática” con la que las fuerzas opositoras supieron maniobrar a conciencia al identificar la miseria y la pauperización no ya con el sistema de producción capitalista, sino con el tirano. Muerto el perro NO se acaba la rabia, pero la debilidad del proletariado tunecino, su juventud e inexperiencia; han dado por terminadas provisionalmente las revueltas.

Decíamos antes que la entrada de manifestantes organizados a través de redes sociales a las protestas tunecinas permitió la extensión del movimiento a Argelia. No fue esta extensión artificial, pues en aquel país la clase trabajadora venía cultivando una rabia soterrada que terminó con explotar cuando supo que sus hermanos tunecinos estaban en pie de guerra. El 4 de enero en Qolea una masa de parados y obreros furibundos salen a las calles. Simultáneamente, los estibadores del puerto de la capital entran en huelga salvaje ante su disconformidad con lo pactado por los sindicatos y el gobierno respecto a sus condiciones laborales. La ira se recrudece por los llamamientos del sindicato de estibadores al abandono de la huelga. El día 5, la revuelta azota todo el país con la misma o mayor intensidad con la que a la juventud obrera azota el paro endémico, la penuria y las condiciones misérrimas de hacinamiento. El dictador Buteflika ve cómo en su país se engendra un movimiento obrero de cariz revolucionario, espontáneo, no liderado ni dirigido por ninguna fuerza opositora democrática; y no tiene más remedio que responder con una brutal y criminal represión. Pero ni tan siquiera ésta logra frenar a las masas insurrectas. Es por ello que inicia un repliegue: se desgravará el precio de los productos de primera necesidad que se han encarecido tan notablemente y se procurarán más ayudas al desempleo.

A día de hoy, existe un bloqueo internacional sobre Argelia que nos impide saber nada sobre lo que allí está pasando. Al parecer, tras la manifestación que tomó la capital del país el día 22 de enero, la burguesía volvió a cargar con todo para reventar la protesta y ya sólo pernoctan pequeños focos en lucha, que han sufrido una reanimación importante después de conocerse la salida de Mubarak del poder en Egipto, tercer país afectado más de lleno por las revueltas tras el cual viene toda una riada de países como Arabia Saudí, donde los petrodólares no garantizan el bienestar de la clase trabajadora, Marruecos, Yemen, etc. El movimiento ahora va ganando una dimensión ascendente, se desarrolla, se extiende, se alimenta de sí mismo y sigue su curso. Los proletarios toman las calles, van ganando fuerzas, van apuntalando luchas.

En Egipto, tres semanas después del inicio de las protestas Mubarak cayó cediendo el poder al Ejército, quien ha derogado la constitución y ha puesto camino hacia unas elecciones generales que tendrán lugar en septiembre de este mismo año.

Omar Suleiman, general militar, pasa de la vicepresidencia que adquirió en el fragor del conflicto a ser el nuevo mandamás de Egipto. En este país la situación ha sido bien distinta a la de los dos anteriores. Ciertamente, el movimiento tuvo un mismo punto de partida: reivindicaciones frente a la carestía de la vida y el no-futuro de amplios sectores de la clase obrera y la juventud, con un paro galopante que adolece más del 20% del total de la población egipcia y las condiciones misérrimas de trabajo (especialmente en el sector más “puntero” del país: el turismo). Habiendo el proletariado tunecino hecho saltar el cerrojo, la amplitud del movimiento en Egipto responde al efecto contagio de unas masas capaces de echarse a la calle superando el Estado de sitio que lleva más de veinte años impuesto en el país, tal y como ocurrió en Túnez y Argelia.

Las protestas toman una forma definida en torno al 25 de enero, cuando el movimiento se masifica y adquiere un cariz más “democrático” y “ciudadano”, producto de una convocatoria de protesta movida por las redes sociales de jóvenes que no dudaron en sumarse al movimiento obrero y auparse sobre él para dirigir unas reivindicaciones netamente distintas de las de la clase trabajadora. ¿Supone ello que los jóvenes no debieron participar y los trabajadores deberían haberse cerrado en banda a su influjo? No, pues la confraternización interprofesional e intergeneracional, la solidaridad proletaria internacionalista, es el arma que tiene la clase trabajadora en sus manos para combatir al sistema capitalista. El problema reside, igualmente, en el peso tan grande cobrado por los ideales e ilusiones democráticas y nacionalistas de estos países. Aparte, está la instrumentalización del movimiento de las fuerzas burguesas opositoras a Mubarak, destacando por su papel central a los Hermanos Musulmanes (islamismo radical) y Mohammed El Baradei, quien se presentó en el país nada más iniciarse el conflicto dispuesto a convertirse en cabeza visible y rector del movimiento. Esta actitud (extensible al resto de fuerzas de oposición) es tanto más hipócrita en tanto que en la calle se dice estar con el “pueblo” y, bajo manta o abiertamente, se dialoga confraternizadoramente con  Mubarak. El proletariado egipcio cifró sus esperanzas en unas fuerzas burguesas que han respondido con traición como, luego de celebrarse las elecciones y formarse un nuevo gobierno, responderán con muerte, represión, miseria, paro, precariedad, etc. Serán el mismo perro burgués con un collar democrático, que a su vez será la soga en la que se intentará ahorcar al movimiento obrero (egipcio e internacional).

SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA CON EL PROLETARIADO TUNECINO, EGIPCIO Y ARGELINO

Mubarak ha caído, pero la lucha obrera continúa en la calle. Tras dos semanas de incansables protestas, el dictador egipcio abandona el poder cediéndolo a unos altos mandos del Ejército que han mostrado a lo largo de estas semanas una actitud dubitativa y a los altos cargos de su gobierno, que se han mantenido fieles a Hosni Mubarak. El régimen, por tanto, queda descabezado pero se mantiene estrictamente fiel a los principios que rigieron el gobierno del dictador, si acaso con predisposición al desarrollo de medidas de carácter democratizante que de nada servirán para aliviar las misérrimas condiciones de vida que sufren los proletarios egipcios y que son el eje articulador de la protesta, instrumentalizada por las fuerzas burguesas de la oposición (de todo tinte y color) como una lucha “democrática” y a favor de las “libertades individuales”; pretendiendo coronar las protestas en la calle mientras negociaban con Mubarak muy amistosamente, caso por ejemplo de los Hermanos Musulmanes.

Pero Egipto es sólo una expresión más (especialmente mediatizada por sus connotaciones “democráticas”) de una lucha que está operando a escala internacional (más o menos soterrada) y que ha estallado de manera masiva en el Magreb ante el carácter insoportable de las condiciones de vida a las que la crisis de sobreproducción capitalista que estamos viviendo aherrojan a amplias capas del proletariado. Las protestas tuvieron su aldabonazo inicial en Túnez, cuando un j0ven diplomado de 26 años se quemaba a lo bonzo al haberle sido requisado el carrito de venta con el que se ganaba el pan. El movimiento de solidaridad con el muchacho, regido por una identificación con las circunstancias que habían llevado a un joven trabajador a suicidarse al no tener otro futuro que la indigencia y la muerte, se extendió muy rápidamente por todo Túnez. Una masa de trabajadores con salarios míseros, condiciones de vida paupérrimas y sin más futuro que la muerte tomaban las calles en protesta. Sin embargo, la falta de una tradición de luchas y una rápida aparición de los elementos opositores al régimen hicieron que la protesta fuera rápidamente llevada a los cauces democráticos, aunque la tensión se mantiene después de caído Ben Alí y de la formación de un gobierno provisional hasta la convocatoria de nuevas elecciones del que tuvieron que ir saliendo progresivamente todos los antiguos ministros y figuras del régimen dictatorial.

El movimiento encuentra eco en Argel y la solidaridad obrera echa a las calles a las masas obreras dispuestas a no seguir permitiendo más esclavitud asalariada. Si allí la protesta combina instrumentalización y represión, aquí la burguesía carga con toda la fuerza que dispone su aparato represor, conocedora perfectamente del verdadero carácter de la protesta. La lucha, a día de hoy, se encuentra prácticamente controlada, aun cuando existe noticia de que focos minoritarios continúan manteniendo la tensión combativa pero sin lograr verdadera repercusión.

En Egipto, la represión ha sido tanto menor en la medida en que el influjo del conflicto ha sido rápidamente empleado por los elementos de la burguesía oposicionista a Mubarak y los “ciudadanos” han logrado confraternizar con el Ejército, no con su jerarquía, sino con los soldados, los elementos que más de cerca están viviendo (a pie de calle) los acontecimientos. Después de muchas protestas, negociaciones, pancartas, consignas, etc. Mubarak se marcha dejándolo todo atado y bien atado. No hay un gobierno de transición, pero tampoco hace falta. En Túnez no ha existido ruptura obrera, en Egipto tampoco la habrá…A MENOS QUE LA SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA CON LAS MASAS OBRERAS EMPIECE A TOMAR FORMA A ESCALA MUNDIAL.

Con ese propósito organizamos el encuentro-debate y posterior toma de posición que tendrá lugar el día 14 de febrero a las 18:30 horas en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla (C/Américo Vespucio, Isla de la Cartuja), en el seminario nº2 (planta baja). Tras el debate, fijaremos los puntos sobre los que versará el panfleto que elaboraremos como toma de posición conjunta y acto de solidaridad internacionalista, no con un “pueblo” que lucha contra un dictador, sino con un proletariado que lucha contra las miserables condiciones de vida a las que el capitalismo (la crisis capitalista de sobreproducción) aherroja. Situamos nuestra solidaridad en la más intransigente posición clasista al comprender que nosotros debemos tomar partido de esa lucha obrera que se desarrolla a escala internacional y que es el proletariado el único sujeto revolucionario capaz de salvarse a sí mismo (exclusivamente) de la barbarie capitalista.

Los puntos centrales sobre los que fundamentalmente versará el debate y posterior toma de posición serán:

Somero análisis de la situación actualmente en la lucha obrera magrebí e internacional, y la correlación entre ambas.

– Carácter social del conflicto y repercusión internacional del mismo. Geopolítica mundial.

– Participación de los grupos opositores en los procesos revolucionarios de Túnez y Egipto. ¿Debe algo el proletariado a la burguesía opositora a Mubarak y Ben Alí?

El empleo de Internet y las redes sociales. ¿Un acierto o el más dañino de los errores?

Invitamos a todo trabajador, precario, estudiante, jubilado, desempleado, etc. a que participe de este verdadero debate internacionalista sobre los acontecimientos de Medio Oriente. Invitamos a todo aquel que esté cansado de las aceitosas tomas de posición de los diversos grupos, instituciones y partidos políticos y quiera participar verdaderamente de una experiencia de debate proletario e intransigentemente internacionalista. Recordad: 14 de febrero, 18:30 horas, Facultad de Comunicación (C/Américo Vespucio, Isla de la Cartuja) de la Universidad de Sevilla, seminario nº2.

Estamos viviendo actualmente un recrudecimiento de la lucha de clases a escala internacional que se está dejando manifestar especialmente en el combate proletario que en Egipto, Túnez, Argelia y otras zonas del Magreb se está dando como expresión de la aceleración de la miseria a la que nos aboca este capitalismo descompuesto y su crisis de sobreproducción; del mismo modo que recientemente han existido conflictos y combates que no desmerecen ante nuestros ojos: Francia, Grecia, Gran Bretaña,…en este país, los funcionarios murcianos están en la calle protestando por el decretazo aplicado a la administración pública por el gobierno autonómico, protesta bien instrumentalizada por la izquierda y la extrema izquierda del capital que no duda en rasgarse las vestiduras porque ha sido el PP quien ha llevado adelante estas medidas mientras que el gobierno del “muy socialista”Zapatero las aplica a escala nacional, tal y como en otros países europeos se están dando medidas similares que responden a las necesidades de reproducción del sistema capitalista.

El combate mundial de la clase trabajadora ha dado el pistoletazo de salida. Las minorías revolucionarias, en este contexto, debemos contribuir al esclarecimiento teórico y al estímulo de la actividad revolucionaria ayudando a conservar la lucha en la más estricta autonomía obrera así como a la autoorganización del proletariado. Muchos son los pequeños pasos que en este sentido se han ido dando: en breve, los compañeros de la Red de Solidaridad y Encuentro de Trabajadores darán comienzo a unas jornadas de encuentro y reflexión sobre experiencias de lucha autónomas con algunos invitados de la Asamblea General Interprofesional de Toulouse, entre otras muchas experiencias de las que podremos aprender. Precisamente, las AGI francesas son un ejemplo perentorio de esto que decimos: la clase trabajadora, cansada de permanecer pasiva, quiere recuperar su papel central como único sujeto revolucionario. Para ello, ha comprendido que necesita superar la actual fragmentación y atomización a la que partidos y sindicatos nos aherrojan; dando luz verde a experiencias autoorganizadas y unitarias en las que la lucha entronque sobre el debate, el encuentro y la deliberación abierta y fraterna.

Múltiples son las experiencias del tipo a escala internacional (Gran Bretaña, Milán, Roma, Grecia, China,…), dentro de las que también podríamos considerar -con salvedades- los grupos de debate que aparecen por doquier como expresión minoritaria de grupos de proletarios y minorías revolucionarias que buscan, tantean el camino de la autoorganización. El Colectivo Revolucionario Espartaquista Estudiantil tiene la oportunidad de trabajar en uno de estos grupos de trabajo, tiene la oportunidad de superar su carácter grupuscular y entroncar con las minorías revolucionarias estudiantiles. Ello nos está permitiendo conocer que el camino del esclarecimiento teórico y la intervención práctica no es un camino nada fácil. Múltiples son los factores que constriñen a los proletarios a actuar: miedo, indefensión,… y que son precisamente los que nos instan a tratar de trabajar más codo con codo con estos grupos minoritarios sin perder el referente de que nos inscribimos dentro del movimiento real de la clase hacia el comunismo.

El camino hacia la meta revolucionaria no es nada fácil. Son muchos pasos atrás, muchos “caminos alternativos” que falsamente se plantean, mucha actitud voluntarista y mucha verborrea que quedan en nada. Las minorías revolucionarias debemos trabajar codo con codo con todos aquellos miembros de nuestra clase que, revolviéndose en el fango, buscan decididamente una posición intransigentemente proletaria. Es por esto que, a partir del siguiente número, El Estudiante Proletario queda al servicio del esclarecimiento teórico-político que el Grupo de Debate de Sevilla requiere y que no es propiedad de un grupo de estudiantes, sino de la clase obrera internacional. Por ello, centraremos los artículos en ofrecer la síntesis de los debates mantenidos en el marco del grupo y el análisis que desde el CREE planteamos sobre los temas tratados.

Tomar este camino supone convertir nuestra publicación bimestral en lo que realmente queríamos que fuese: una herramienta de lucha proletaria y, en concreto, de un Grupo de Debate con amplias carencias y déficits a la hora de abordar los debates y extraer las lecciones que estos mismos nos entregan. Este número será el último de los que se elaboren conforme a los viejos planteamientos de “órgano oficial”. De momento, ofrecemos en PDF y en archivo .rar el último número de EEP,  en el que encontraréis esta vez:

– Esto con Franco también pasaba… Análisis sobre la crisis de los controladores aéreos.

– Llamamiento a los asalariados, desempleados, estudiantes y precarios de Europa. Comunicado emitido por los miembros de la Asamblea General Interprofesional de Gare de l’Est et Île de Francia.

– Un debate de principios: la Izquierda Comunista frente al anarquismo y al anarcosindicalismo. Síntesis de nuestros planteamientos sobre los contactos de nuestra organización hermana, Corriente Comunista Internacional, con grupos anarquistas y anarcosindicalistas. El texto nace al calor de la correspondencia mantenida con CCI así como con la organización Fracción de la Izquierda Comunista Internacional a tenor de susodichos contactos. ¿Debemos los comunistas tender puentes hacia el anarquismo internacionalista? ¿Existe el anarquismo internacionalista? Estas y otras preguntas tratan de ser respondidas en este artículo.

– El fracaso de la ideología o el irremediable triunfo del método. Marxismo vs. ideología. El materialismo histórico como superación definitiva de la ideología, método al servicio de los intereses emancipadores de la clase proletaria.

– Sobre las huelgas generales del 27-E. Somero análisis de todos los tejemanejes de los sindicatos alternativos semanas atrás y que nos llevó a la convocatoria de tres huelgas generales parceladas y fragmentadas en el territorio. No cabe hablar de fracaso de estas, sino de triunfo: los sindicatos alternativos sembrando la división y la atomización de la clase trabajadora tan bien o mejor que los grandes sindicatos oficiales.

Para encontrar el documento, pinchad aquí: http://www.kaosenlared.net/noticia/el-estudiante-proletario-n7 y acceded al archivo PDF o .rar que encontraréis en el apartado “Imágenes, audio y documentos”.

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Ayer, millones de personas salieron a las calles de todo Egipto desafiando por enésima vez el toque de queda del régimen Mubarak. En un discurso televisado con posterioridad, el dictador cede ante las presiones recibidas y anuncia que no se presentará a las próximas elecciones. Días atrás, Ben Alí tuvo que abandonar el poder ante la sublevación obrera que azotó Túnez y que se ha convertido en una onda de largo alcance que está llegando y filtrándose en lo más recóndito de Oriente Medio y África. En Marruecos, ha saltado la noticia de una convocatoria movida a través de redes sociales para salir el 27 de febrero a protestar en favor de los derechos democráticos de la ciudadanía, de los derechos humanos y exigir la voluntad efectiva de la monarquía de garantizar la libre participación democrática. Democracia Ahora y Movimiento por la Libertad son las organizaciones que lideran susodicha protesta, y que se vienen a sumar a los Hermanos Musulmanes en Egipto, a la Asociación Nacional para el Seguimiento de las Demandas del Pueblo, de, Nobel de la Paz El Baradei; a los islamistas tunecinos y las fuerzas de oposición democrática que en aquel país pretenden implantar un gobierno de transición con el que ilusionar a las masas trabajadoras de que sus vidas, su miseria, la falta de alimentos, los elevados precios de los productos básicos, las altísimas tasas de paro (más del 50% de la población obrera en Túnez, aproximadamente) tendrán su fin cuando un nuevo gobierno de unidad nacional llegue al poder y aplaste las revueltas intercalando “palo y zanahoria”; y, en fin, a toda suerte de grupos y grupúsculos de la burguesía que pretenden hacerse con el control de las algaradas y magníficas protestas que los trabajadores están llevando adelante y que se están extendiendo por Oriente medio y el norte de África. La burguesía puede adoptar todas las formas que considere posibles en cada momento para suprimir física y moralmente al enemigo de clase. En el caso del frente clasista obrero, sólo la autoorganización y la extensión de las luchas en base a la indómita solidaridad de clase es el arma con el que enfrentar los ataques de la burguesía de todo tipo y color.

Estamos viviendo acontecimientos que a muchos aparecen inexplicables y que no entraban en ningún cálculo. Pero sí, la clase trabajadora ha vuelto (siempre vuelve) a colocarse en el centro, como el único sujeto revolucionario. Reclama lo que le corresponde. Sin embargo, su esfuerzo es limitado porque las luchas aún son parciales. Así pues, el proletariado egipcio, tunecino y argelino es ahora mismo carne de cañón de ciertos grupos y fracciones de la burguesía que tienden una mano mientras que con la otra esconden la daga con la que asestarán, en su momento idóneo, la puñalada. Por esto mismo, todas las muestras de solidaridad con nuestros hermanos obreros son bien recibidas y necesarias; porque hoy es allí y mañana es aquí. Cuando el proletariado iraquí trató de luchar contra la pantomima de las primeras deflagraciones de la Guerra del Golfo aplicando el derrotismo revolucionario allá a principios de los noventa, fueron débiles los ecos de su conflicto y pírricas las respuestas que la clase trabajadora dio. Pero aquel momento de receso en la lucha proletaria no es el actual. Estamos asistiendo a un relanzamiento de la conflictividad obrera a escala internacional del que los proletarios del medio oriente son partícipes. Por esto los grupos comunistas debemos estimular en la medida de lo posible las muestras de solidaridad con las luchas que se desarrollan a escala internacional; y es por esto que hoy el CREE siente una profunda alegría al poder hacer llegar la toma de posición de nuestros compañeros del Grupo de Esclarecimiento Comunista sobre los acontecimientos que suceden allí, “tan lejos y tan cerca”. Saludamos su toma de posición e invitamos a todo aquel que la comparta a difundirla en la medida de sus posibilidades. De igual manera, nos congratula conocer que los camaradas han abierto un espacio en la red para darse a conocer y publicar sus contenidos: http://esclarecimientocomunista.blogspot.com/

EL MISMO CORAZÓN, LA MISMA NECESIDAD DE VIVIR…

¡CAMBIAREMOS EL MUNDO DE BASE!

 

Los trabajadores del mundo entero son los únicos que pueden acabar con la explotación y opresión social capitalista y absolvernos de la miseria en la que se descompone toda la humanidad. Esto, no es una creación ideológica nuestra, ni una invención profética comunista, sino una realidad histórica, que se rebela contra toda ideología burguesa y se manifiesta con las masivas y combativas luchas proletarias a lo largo y ancho del globo.

El proletariado demuestra una vez más su condición de clase revolucionaria, todo el mundo vibra sorprendido con los últimos acontecimientos en Egipto y los países aledaños. Los burgueses lloran, se reúnen, conspiran, llaman a sus economistas, a sus asesores y profetas, no saben qué hacer con las revueltas y levantamientos de los explotados. Miles y miles de hermanos nuestros se levantan, rompen las cadenas que los sujetan a la maquinaria burguesa y toman su vida en sus manos. No les queda otro camino tampoco, se miran y ven el mismo dolor en sus vidas, la misma lastima por el futuro por sus hijos, la indignación por la injusticia, y lo más importante: ven que solamente ellos pueden cambiar su infame existencia. Las huelgas, las protestas callejeras, la toma de locales, las barricadas, los debates espontáneos, la organización autónoma barrial, los saqueos colectivos, son las estrofas de la poesía llamada revuelta social.

Nunca han tenido nada, nosotros, los que escribimos esto, lo sabemos muy bien, nuestros hermanos han desafiado el toque de queda, los tanques, las tanquetas, las bombas lacrimógenas, los rifles, las balas, a los policías y militares. ¿Miedo a la muerte? Todos los días nos levantamos y existimos para trabajar, enriquecer a otro, hacer lo que nos ordenan y ser echados a la calle cuando nos “gastamos”; el único miedo que podemos tener es al de pasar por este mundo y no saber lo que es vivir de verdad. Este es el motor de la lucha y es también la muestra de que la clase trabajadora despierta, de que las balas no pueden matar la esperanza de un mundo nuevo, y que sólo nosotros podemos emancipar a la humanidad de la esclavitud asalariada.

Los barrios en El Cairo, Suez y Alejandría existen para luchar, el puño levantado es la constante en dichos lugares. Estamos tan distantes de esos barrios geográficamente, pero tan cerca estamos en los intereses que ahí se defienden. Nosotros, un sector de los trabajadores en Perú, somos también parte de esa gran masa desposeída, que vive y siente la misma explotación, la misma miseria, la misma podredumbre de un sistema que se alimenta de nuestra vida, de nuestros hijos, de su inocencia, de nuestras padres, de su cansancio, de nuestros hermanos, de su juventud, de nuestras risas, alegrías y sueños. Pero también somos parte de la esperanza, de un poder que surge, de un puño que se levanta y golpea, aun a tientas, pero cada vez más cerca del objetivo, Francia, Gran Bretaña, Italia, Grecia, Túnez, Argelia, China, Bangladesh y ahora Egipto, son parte de un gigante que comienza a despertarse, de un gigante que comienza a recordar sus antiguas batallas contra el demonio antropófago llamado Capitalismo, y ve un futuro prometedor.

La clase explotadora, los dueños de todo, los dueños del mundo y los que se han apoderado de nuestra vida, nos quieren hacer pensar que las luchas que estamos desarrollando es por alcanzar la democracia, es por expulsar a algún político corrupto, es por buscar más “libertad” dentro del capitalismo. Nos quieren hacer creer que luchamos sólo por reformar la explotación y la miseria, que luchamos no por acabar con este mundo burgués, por la raíz de nuestros problemas, sino para acomodarlo “un poco mejor”. No les vamos a permitir estos engaños, nosotros desde aquí, denunciamos a estos ideólogos burgueses que vestidos de “nuestros defensores”, estos izquierdistas, nacionalistas, socialdemócratas, nos quieren desviar de nuestra lucha porque quieren dirigirnos, quieren que demos nuestra vida para llevarlos a ellos al poder y seguir continuando con la servidumbre y esclavitud. Sólo los trabajadores, organizados autónomamente, podemos crear un nuevo poder para decidir qué hacer con nuestras vidas y con el mundo que sólo lo movemos o paramos nosotros.

Mientras escribimos esta especie de pronunciamiento, en Egipto se reúnen millones de nuestros hermanos, sin miedo y con el corazón al descubierto, la humanidad toma un respiro, su existencia sólo depende de nuestras futuras luchas. En realidad no sabemos cómo terminará este proceso combativo, esta etapa de la lucha histórica de los explotados contra los explotadores, no sabemos aún si el peso de las ideologías religiosas e izquierdistas habrá calado en nuestros hermanos. Pero lo que sí sabemos es que esto no acabará con una reforma, no acabará con la salida de algún presidente. Cada generación proletaria se nutre de las luchas, toma confianza en sí misma, en el conjunto de lecciones que la clase nos ha dejado. La solidaridad ha estado presente y estará presente en este proceso,  sólo unidos somos fuertes. Termine como termine esta batalla, será un gran avance para nosotros en esta guerra contra el capital.

Nuestra victoria final se acerca cada día, ya no está tan lejana como lo pensábamos, aunque quede un largo camino por recorrer. El ejemplo de Egipto al igual que Grecia y Túnez alimenta el espíritu revolucionario y señala el camino que debemos seguir; son los chispazos de la gran explosión que será la revolución.

Desde aquí sentimos el ambiente de lucha proletaria en el Cairo, Suez, Alejandría, desde Perú sentimos esa emoción indescriptible de sabernos vivos, de saber que nada fue en vano, que la historia nos respalda, y que el futuro espera ser construido por la humanidad libre de la esclavitud asalariada, libre de las clases sociales, libres de la explotación.

Aunque todavía el camino no sea claro, y nuestros golpes no estén destinados al objetivo concreto, cuanta alegría sentimos al saber que nos liberamos de las viejas ataduras,  que  la clase empieza a reconocer a su verdadero enemigo y como debe ser la forma de enfrentarlo. Las armas de la clase han sido desempolvadas masivamente: El Debate, Las Asambleas, La Huelga, La Reflexión, La Solidaridad, La Confianza en el Futuro, etc.

Terminamos dándoles las gracias de todo corazón a los hermanos trabajadores que están luchando, somos parte suya, nos han llenado de felicidad, han llenado de sangre revolucionaria nuestras venas. Seremos, junto a ustedes, parte de la revolución mundial del mañana

Alerta Proletarios, un nuevo mundo nos espera.

¡Proletarios de todos los países, unámonos!

Grupo de Esclarecimiento Comunista – G.E.C.

Martes, 01 de febrero de 2011